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49,75 km

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біля Valverde del Camino, Andalucía (España)

Ruta entretenida, que no consigue evitar dos tramos por la gran pista de La Ratera a Las Cabezas.
Olvidando estos dos tramos, la ruta transcurre por pequeñas pistas y algún sendero muy agradables, destacando un par de subidas junto al Barranco de la Pimpollosa, diversas bajadas, sobre todo hacia el pie del Angliru, y los paisajes de esta última zona.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
A la tercera va la vencida ..., así que como esta era la segunda vez que intentamos encontrar un acceso a la zona del desvío a Angliru o Peñas Blancas sin pasar por la gran pista de Las Cabezas, pues fallamos de nuevo.

Repetimos el inicio ya probado la vez anterior, por una pista pequeña, que parece poco transitada, por zona de monte bajo (foto 1, no el cortafuegos, sino la pista de al lado).
Tras una primera parte favorable, en pocos minutos empiezan los toboganes y tras el primer repecho de cierta distancia (la foto 2 muestra el inicio), entramos en uno de los bosques que nos acompañarán toda la ruta. En este caso, eucalipto. Aparece el primer arroyo a la derecha, la agradable Rivera de las Mateas, que vadeamos donde ya mengua su cauce para tomar una pequeña pista a la derecha, que casi no se ve (pero ahorra una buena subida en vano) y nos conduce al Barranco de la Pimpollosa. Atravesar este barranco es muy agradable, por un sendero que tiene alguna rampa muy dura, y luego un tramo muy roto por donde haremos equilibrios en la bici mientras ascendemos una cómoda pendiente entre cárcavas, piedras y troncos.
Remontado este sendero, aparecemos en una pista que transcurre paralela a una enduro (foto 3). Pensaba seguir hacia el frente, donde hay una valla, o hacia la izquierda, donde aparece la enduro por un cortafuegos con una subida poco alentadora.
Tras varias dudas optamos por el mal conocido, a la derecha, a sabiendas de que nos volvía a pasar lo que unas semanas antes: no hay forma de cruzar el barranco que forma el Cañamar por aquí (si alguien lo sabe, que lo diga!!!).
Descenso por pista hasta cerca de la mina de La Ratera (nos ahorramos una enduro muy dura que hicimos la otra vez, casi a pie todo el rato), descartando los pocos desvíos que aparecen, y giramos casi 360 grados para volver a tomar rumbo Este por una gran pista.
En seguida llegamos a la mina del Masegoso, y empezamos un largo ascenso que empieza a minar la moral de alguno.
Seguimos al frente por una pista menor y más agradable, entre pinos, para aparecer en la pista principal de la zona, donde paramos a repostar. Con las típicas bromas, que inicialmente toman por blanco a Juan, quien nos acompaña por primera vez, para luego extenderse hasta repartir a diestro y siniestro, se nos pasa el rato sin tratar sobre lo que había que hablar: ¿adónde vamos ahora?
Se estaba gestando una nueva saga: tras la división entre el lado oscuro de los Agonías y el lado clarete, estábamos ante la aparición de la Agonía Vieja, familiarmente conocidas como “las viejas”. No puede formar parte del grupo cualquiera, sino que hay que demostrar una indudable tozudez sólo asequible a las mentes más maduras, a la par que una confianza ciega en la repetición reiterada de las formas y costumbres de siempre.
Con estas premisas, nada más retomar la marcha tras el aperitivo, el candidato número uno a inaugurar este grupo empieza a correr la voz sobre una espantada hacia El Pozuelo. El segundo candidato, que no obstante es el que siempre quiere ir primero, apoya tímidamente la moción, que por otro lado no encuentra más apoyos entre los que empiezan a proponer el Angliru como alternativa.
Apoyados en esa fe inquebrantable en la costumbre, y ante la falta de acuerdo, “las viejas” deciden tomar el desvío a El Pozuelo sin mirar para atrás y sin hablar más del tema, pero esta vez no podía ser, porque la ruta saldría extremadamente corta. Escisión en el grupo, y sin acritud ninguna cada grupo por su lado.
Los del grupo “clarete” seguimos por la pista de Las Cabezas aguantando el tirón de este tramo del que sólo valen las vistas hasta el desvío del Angliru, al que afortunadamente llegamos rápido.
Un abundante grupo de ciclistas locales nos confirman que estamos en el desvío correcto y tomamos esta pista que cada vez va a menos, internándose poco a poco en el bosque, primero de pinos y luego de alcornoques. Tras ayudar a un ciclista escindido del grupo anterior, con la cadena incrustada entre la rueda y los piñones, empezamos un rápido y divertido descenso por una pista que sigue cerrándose cada vez más hasta llevarnos al inicio de la subida al Angliru, en el fondo del Barranco del Peral, de cuyo mar de pinos hemos disfrutado al inicio de la bajada.
Junto al arroyo del Barranco del Peral, foto de familia (foto 4, aunque falta Fran, que se negó a integrarse en “las viejas” para poder tomar esta instantánea) e iniciamos la subida del Angliru que a ninguno nos parece para tanto, pero con unos paisajes fabulosos, tanto en el verde bosque mediterráneo que rodea la pista, sobre todo al principio, como en las amplias vistas que se despliegan a la izquierda sobre el Barranco del Peral y de San Miguel (foto 5).
Coincidiendo con el inicio de esta subida, me quedé atrás grabando un video, y de aquí en adelante decidí que este era un trabajo muy duro, y dejé de grabar y hacer fotos, que bastante tenía con seguir al grupo sin que se rompiera demasiado la goma a la que me enganchaba.
Angluri completo por la parte más larga, Zahurditas y tras ligera deliberación decidimos tomar la directa hacia Valverde, no porque “las Viejas” marcharan, que para eso teníamos nosotros las llaves de los dos coches, sino por la hora.
De nuevo un largo tramo por aburrida pista, pero por la que avanzamos rápido, y tras descartar un par de desvíos hacia la Rivera de Valverde para evitar una dura subida posterior para luego bajar de nuevo hacia la zona donde se une el Cañamar con la Rivera, tomamos finalmente una pista menor que en rápido descenso nos deja en dicha zona, a la que llegamos por un corto tramo de trialera de bajada.
Desde aquí hasta los coches, el agónico tramo de toboganes que nos llevan a Valverde por el embalse bajo de Los Silillos, donde definitivamente poco a poco se va separando algo el grupo.

Salen unos 48 km y 1.300 de desnivel acumulado, aunque no pueda dar más estadísticas porque quité a mitad de ruta el ahorro de energía en el gps y las pendientes y velocidades máximas me dan absurdas.
Y conclusión, que se anden con ojo “las Viejas” que las desterramos como sigan con la tendencia que están tomando últimamente.

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